15 de 40 tanques de gasolina explotaron en la madrugada de hoy en la refinería Gulf en Bayamón
BAYAMON (AP) -- Una potente explosión que afectó 15 de 40 tanques de la antigua refinería Gulf en Bayamón provocó una onda expansiva que se sintió por gran parte de la zona metropolitana de San Juan y que ocasionó heridas leves a personas que transitaban por la zona.
El viernes por la tarde, el gobernador Luis Fortuño declaró estado de emergencia en los municipios de San Juan, Cataño, Guaynabo y Toa Baja por lo que podrán recibir fondos federales de ayuda de parte de la Agencia federal para el Manejo de Emergencias (FEMA por sus siglas en inglés).
La primera gran explosión, que sucedió a eso de las 12:20 de la noche, causó un leve temblor. Unas tres horas después, se registró una segunda deflagración que avivó aún más el fuego que se divisaba a millas de distancia de la sede de la Caribbean Petroleum Corp. de la compañía Gulf en una zona industrial.
Mientras, una portavoz de la empresa dijo que sus directivos han estado trabajando con las autoridades desde que comenzó el incendio, pero que aún es muy prematuro conocer las causas del mismo.
"El incendio no se ha extinguido; una vez se apague podremos darle velocidad a la investigación. La empresa comunicará los resultados. La prioridad ha sido extinguir el incendio y tratar de que el daño sea el menor posible", expresó Frances Ríos, relacionista pública de la empresa.
Aseguró que Gulf tiene todos sus permisos estatales y federales en orden y que siempre han mantenido estrictas medidas de seguridad.
"Un empleado se percató de lo que ocurría y se comunicó con la alta gerencia. Ninguno de los cinco empleados de turno resultó lesionado", agregó la portavoz, quien no ofreció un estimado de los daños.
Fortuño informó que 130 bomberos y 22 camiones bomba continúan trabajando en el lugar y que se desalojó un sector del barrio Amelia.
"Son entre 1,000 a 1,500 personas del sector Sabana del barrio Amelia que fueron trasladados para el coliseo Mario 'Quijote' Morales en Guaynabo", dijo el Mandatario.
El total de refugiados ascendió a 229, que están siendo atendidos por diversas agencias gubernamentales.
"Allí hay médicos, enfermeras, consejeros, sicólogos, trabajadores sociales, líderes recreativos y otros. Los refugiados tienen agua y alimentos y están siendo atendidos como merecen", agregó Fortuño.
El Departamento de Corrección y Rehabilitación tuvo que reubicar alrededor de 2,400 confinados lo que se hizo "ordenadamente y sin problemas de seguridad", según el Gobernador.
Sólo cuatro personas afectadas por el siniestro fueron atendidos en los hospitales cercanos, pero ya fueron dados de alta.
En la madrugada del viernes, Prensa Asociada observó a dos conductores que necesitaron asistencia del personal de emergencias médicas luego que los vehículos que conducían cerca de la cárcel federal de Guaynabo, a varias millas del lugar de la explosión, sufrieran daños por la onda expansiva.
Alfredo Nevares, el conductor de un camión al que se le destrozó el cristal delantero, sufrió pequeños cortes en el rostro y una subida de tensión, dijo su hijo Luis, quien acudió al lugar para conducir el camión de su padre herido.
"Eso allá dentro es una bomba de tiempo", dijo a la AP el agente Juan del Río, quien reconoció que existe la posibilidad de que ocurran más explosiones.
El superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha, confirmó que 11 de los 40 tanques de la instalación explotaron, pero el total de tanques afectados fue de 15.
El funcionario estimó que extinguir el fuego podría tomar "varios días".
El director ejecutivo del Centro Médico, el doctor Ernesto Torres, dijo que no se habían recibido llamadas al servicio 9-1-1 relacionadas con este incidente.
"Nadie, nadie, nadie, ha activado una llamada al 9-1-1. Eso pueden ser malas noticias", dijo Torres.
Sin embargo, la inspectora Brenda Rodríguez, del Cuerpo de Bomberos, dijo que el gerente de planta que se encontraba en la instalación al momento de la explosión informó que todos los empleados que laboraban a esa hora se encontraban en buen estado.
La explosión destrozó el metal del que están hechos los tanques y la zona aledaña a la instalación petrolera, cubierta normalmente por una espesa vegetación, lucía desolada.
Las comunidades Cucharillas y Puente Blanco de Cataño, ubicadas en la zona hacia la que soplaba el viento que arrastraba un denso humo negro, fueron desalojadas por las autoridades. También se desalojó el albergue de testigos del Departamento de Justicia, en donde había unas 80 personas alojadas, indicó el secretario de Justicia, Antonio Sagardía.
.
La inspectora Rodríguez dijo que, más que extinguir el fuego, las decenas de unidades de bomberos que llegaron hasta la escena intentarán evitar nuevas explosiones enfriando los tanques que no se vieron afectados.
Como medida preventiva, se ordenó el desalojo de todos las decenas de camiones cisterna que transportan combustible que se encontraban en las instalaciones.
Figueroa Sancha aseguró que ni la Autoridad de Puertos ni la Agencia Federal de Aviación (FAA, en inglés) informaron de alguna emergencia aérea que pudiera estar relacionado con la explosión.
"Nos comunicamos con la Autoridad de Puertos y con la FAA, y no tenemos ningún indicio de eso", dijo Figueroa Sancha en una improvisada conferencia de prensa.
El funcionario señaló que agentes del Negociado Federal de Investigaciones (FBI) llegaron hasta la petrolera para unirse a la investigación.
Fortuño indicó que la Guardia Nacional está en alerta por si fuera necesaria utilizar algún equipo de ese cuerpo castrense para manejar la emergencia.
Sostuvo que no hay razón para pensar en escasez de gasolina ya que seis de los siete terminales de entrada de combustible están trabajando normalmente.
Reiteró el llamado a los ciudadanos a evitar transitar por las vías cercanas a la petrolera, ubicada en una zona industrial de Bayamón.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario